El poder de la risa

Risa

“If We Are Not Just Animals, What Are We?”: ésta es la pregunta que se hacía esta semana en una columna del New York Times Sir Roger Scruton, el siempre sugerente y polémico filósofo británico, con motivo de la publicación de su último libro “On Human Nature”. Scruton vuelve a reflexionar sobre un tema tan antiguo como el hombre mismo, en un momento en el que por una lado la ciencia (con una visión meramente biológica) y por otro la tecnología (que apunta al transhumanismo), amenazan nuestra forma tradicional de entender lo humano. Escribe Scruton: “Philosophers and theologians in the Christian tradition have regarded human beings as distinguished from the other animals by the presence within them of a divine spark. If, as many people believe, there is a God, and that God made us in his own image, then of course we are distinct from nature, just as He is. But talk of God’s image is a metaphor for the very fact that we need to explain, namely that we treat the human being as a thing apart, a thing protected by a sacred aura — in short, not a thing at all, but a person. Recent advances in genetics, neuroscience and evolutionary psychology have all but killed off that idea. But they have raised the question of what to put in its place. For quite clearly, although we are animals, bound in the web of causality that joins us to the zoosphere, we are not just animals”. Pensar sobre lo específicamente humano, como hace Scruton, sirve también para afrontar inquietantes preguntas que están en el aire, como por ejemplo: “Si los robots pueden no ser sólo robots, ¿qué pueden llegar a ser?”

De los muchos temas y ejemplos que aborda Scruton en “On Human Nature” sobre la especificidad de lo humano, hay uno muy sugerente: la risa. Señala Scruton que los filósofos –salvo algunas honrosas excepciones- no han dedicado suficiente atención a este comportamiento tan único, tan exclusivo y revelador de la naturaleza humana. Sólo del hombre se puede decir que ríe realmente. Y comenta: “Laughing and cry are keys to the human condition, features that typify our distinctiveness. (…) Laughter points to a community of sentiment and only a being who makes judgments can laugh. (…) Those who laugh together also grow together and win through their laughter a mutual toleration of their all-too-human defects”. Nada más leer estas líneas, llegaba a mi cuenta de Twitter la frase “Humor is human; laughter is used by humans to build social cohesion”, pronunciada por Carmen Torres, profesora de Psicología de la Universidad de Jaén, en su conferencia “Cerebro y risa: humor a primera vista”, dentro de las Conferencias de Psicología, 2017, celebradas en la Facultad de Psicología de la Universidad de Navarra.

El humor y la risa son fenómenos enormemente complejos que sólo por lejana analogía se puede decir que se reflejan en las expresiones faciales y sonidos de ciertos animales (la risa de los primates, por ejemplo) o en las recreaciones de ficción de ciertos autómatas (como los inolvidables R2-D2, C3PO o el más reciente K2-50, los droids de la Guerra de las Galaxias a los que el “humor” los hace más humanos). Y es por eso que el humor y la risa son fundamentales en un momento tan proclive a la deshumanización como el actual.

En el Instituto Empresa y Humanismo estamos reflexionando este curso sobre el Humanismo Digital, sobre las dimensiones humanas que seguramente serán claves en un mundo empresarial y laboral cada vez más robotizado, guiado por la lógica de la inteligencia artificial. La pasada semana se celebró una Jornada en Madrid, en la sede del BBVA, en la que se habló sobre temas tan interesantes como el mito de la máquina –sobre sus efectos beneficiosos y perversos-, o sobre los esfuerzos de las entidades financieras por aprovechar al máximo las potencialidades que ofrecen las nuevas tecnologías para cumplir mejor su misión empresarial y social. Una y otra vez surgía el desafío de responder a la pregunta de cómo compatibilizar las indudables ventajas del desarrollo científico y tecnológico, con la no menos imperiosa necesidad de aprovechar al máximo el valor insustituible de lo genuinamente humano. No me cabe duda que el humor y la risa forman parte de esto último.

Me temo que la “gestión del humor y la risa” –si es posible hablar en estos términos- puede ser cada vez más importante en empresas y organizaciones crecientemente mecanizadas, en las que la presencia del plástico y el metal sustituye al calor humano, y donde se impone el discurso de la inteligencia artificial y la lógica de decisión de los algoritmos. Tanto en lo que concierne a la cultura organizativa como al propio desarrollo de las carreras profesionales, merece la pena no perder de vista el valor de algo tan esencial. Aunque como todo lo esencial, también tan delicado. Así lo recordaba hace poco un artículo en USA Today, titulado “Why it can pay to be the funny person at work”. Jueun Choi, la autora del trabajo, comentaba: “Properly used humor serves many good purposes. It builds relationship among employees or with bosses, helps workers maximize their innovative thinking, defuses tension and stress, increases productivity and makes people happier, according to Rue Dooley, a human resources knowledge adviser at the Society for Human Resource Management and a standup comedian in Washington D.C.” El texto de USA Today se hacía eco también de los hallazgos de un estudio reciente sobre la “gestión del humor”, que se publicará en el Journal of Personality and Social Psychology: “Risky Business: When Humor Increases and Decreases Status”. Los autores de la investigación, T. B. Bitterly, A.W. Brooks y M. E. Schweitzer, explican cómo el humor es un factor clave en la gestión del estatus de los empleados y los directivos en las empresas, aunque es un factor que se debe manejar con destreza: “We demonstrate that humor can influence status, but attempting to use humor is risky. The successful use of humor can increase status in both new and existing relationships, but unsuccessful humor attempts (e.g., inappropriate jokes) can harm status. (…) Rather than conceptualizing humor as a frivolous or ancillary behavior, we argue that humor plays a fundamental role in shaping interpersonal perceptions and hierarchies within groups”.

No se puede decir que los resultados de investigaciones como éstas –y de otras muchas que se han hecho sobre este tema en diferentes disciplinas- sean contra intuitivos. El sentido común y la cotidiana experiencia nos confirman una y otra vez la importancia del humor y de la risa –podríamos ir más allá, por supuesto, para hablar de la alegría- en tantas circunstancias de la vida personal, familiar, laboral, etc. Pero quizá precisamente por eso, por ser tan evidente, igual es un buen momento para reivindicar el poder de la risa, sobre todo en aquellos lugares –como en las empresas- donde el frío inexpresivo de la tecnología cada vez está más presente. No estaría de más que junto al Chief Technology Officer se sentara de vez en cuando el Chief Laughter Officer.

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