¿Repensar lo humano?

Esta pasada semana ha tenido lugar el Foro Económico Mundial (World Economic Forum, WEF), coloquialmente conocido como el Foro de Davos. En Suiza se han reunido, un año más, los principales líderes empresariales y políticos internacionales, además de periodistas e intelectuales selectos, para analizar los problemas más apremiantes que afronta el mundo. Como en las ediciones precedentes, uno de los temas centrales ha sido el de la “Cuarta Revolución Industrial”, concepto desarrollado por Klaus Schwab, fundador y presidente del WEF, que básicamente analiza el impacto de las nuevas tecnologías en distintos ámbitos de la sociedad, especialmente en los negocios. Refiriéndose al análisis de este tema en Davos 2017, Josh Siepel señala en “How to be human when technology is driving the new industrial revolution” que el centro de la discusión es “the convergence of effectively unlimited computer power, ever-smarter artificial intelligence (AI) and globalisation, and how they will combine to challenge our understanding of what it means to be a worker, and even what it means to be human”.

De hecho, el debate sobre ese “qué significa ser humano” (what it means to be human), en un entorno en el que las tecnologías cada vez emulan más aspectos y dimensiones de la actuación y los comportamientos del hombre, es un tema de creciente actualidad. Y ese debate abarca distintas dimensiones de lo humano, y se plantea desde perspectivas muy variadas.

Por un lado, abundan las investigaciones encaminadas a replicar lo humano en robots, software, “cerebros informáticos”, etc. Sin duda, uno de los campos donde mayores avances se están produciendo en este sentido es en el de la Inteligencia Artificial, que de hecho está haciendo cambiar, según muchos expertos, los paradigmas de cómo entender la inteligencia humana. Comentaba recientemente Brian Christian, autor de The Most Human Human: What Artificial Intelligence Teaches Us About Being Alive, y de Algorithms to Live By: The Computer Science of Human Decisions, que “in many ways computer science, and AI specifically, has inverted a 2,500-year-old question, which for me is very thrilling. We now think about what defines and characterizes human intelligence by making a comparison to machines rather than to animals. It has just completely changed the framework by which we think about the human experience” (“How Should a Society Be?”).

Por otro lado, este “repensar lo humano” no sólo se enfoca en la relación entre el hombre y la máquina, sino también en la relación entre lo humano y otras formas de vida no humanas. Recientemente, en el New York Times, Cary Wolfe, director del Center for Critical and Cultural Theory (Rice University), explicaba la lógica del “post-humanismo”, que implica la revisión de los postulados del humanismo tradicional sobre qué sea ser humano. En “Is Humanism Really Human?”, Wolfe comenta: “The sketches of the “human,” “the animal” or “nature” that we get from the humanist tradition are pretty obviously cartoons if we consider the multifaceted, multidisciplinary ways in which we could address these questions. Humanism provides an important cultural inheritance and legacy, no doubt, but hardly the kind of vocabulary that can describe the complex ways that human beings are intertwined with and shaped by the nonhuman world in which they live, and that brings together what the humanist philosophical tradition considered ontologically separate and discrete domains like “human” and “animal,” or “biological” and “mechanical.”

Finalmente, como ha recordado en uno de los últimos números de Nuevas Tendencias el profesor Rafael Alvira, también están muy activos los heraldos del “transhumanismo”, que sostienen la tesis de que en pocos años los avances científico-técnicos lograrán que muera sólo el que quiera hacerlo, y que por tanto lo humano pierda su vinculación con la muerte, tal y como es entendida en las religiones monoteístas. Como comenta Alvira, “las religiones monoteístas no tienen ningún problema con la vida, sino que distinguen la vida eterna de la vida perpetua en este mundo. En ambos casos, se trata de que cada ser humano fallece a su modo anterior perecedero de vida, pero la diferencia está en que la vida eterna es una modalidad no temporal de existencia, mientras que la vida perpetua es una forma temporal e intramundana de existir”.

La supuesta erosión de todas estas dimensiones y diferencias de lo humano con respecto a otras formas de existencia plantea no pocos problemas filosóficos y prácticos. Por supuesto, uno de los problemas centrales es qué sucede con los valores humanos, dónde quedan, y qué pasa con su rol esencial para la vida en sociedad. De hecho, ya se piensa en cómo “mecanizar”, o incorporar al mundo de lo “no humano”, lo que hasta ahora eran valores propios de la vida humana en sociedad. David Chalmers, Professor of Philosophy and Neural Science y Co-Director of the Center for Mind, Brain, and Consciousness de la Universidad de Nueva York, escribe al respect: “We need to think very seriously about the values that go into those machines and how machines will go about following. And this is a place where philosophers have had something to contribute over the years about what the fundamental values are. There’s an interesting project of thinking about what are the kinds of values you can instill in a machine. Who controls the values and the goals that go into the AI(Artificial Intelligence)? Is it Google and Facebook—the industry—that gets to program these things? Is it the government? Is it somehow a collective? Is it just whoever is lucky enough to invent the first greater than human level AI? There’s a debate to have about that. Whose values? We don’t have a single set of collective human values. Whose society? What’s going to happen? It’s already happening. People thinking about the future of AI are having this debate. In a way it’s recapitulating the whole history of political philosophy when we think whose values are going to run our society, and how we collectively determine what those values are” (“The Mind Bleeds Into the World”).

Es significativo que, volviendo a un entorno menos filosófico y especulativo, como el de Davos, esta cuestión, la de los valores, se identifique como el eje central del liderazgo en el complejo e incierto mundo de la “Cuarta Revolución Industrial”. Klaus Schwab, en “Five Leadership Priorities for 2017”, escribe: “True leadership in a complex, uncertain, and anxious world requires leaders to navigate with both a radar system and a compass. They must be receptive to signals that are constantly arriving from an ever‐changing landscape, and they should be willing to make necessary adjustments; but they must never deviate from their true north, which is to say, a strong vision based on authentic values”.

A veces, y por aterrizar esta reflexión en alguna orientación concreta, valores tan básicos como reconocer, dignificar y premiar el trabajo humano en las organizaciones, frente a la cultura de la pasión por la máquina, puede hacer mucho más que cualquier teoría para que lo humano no se vea desplazado (o sustituido) cada vez con más facilidad por lo inhumano. No es una buena señal –como se ha conocido esta semana en una encuesta internacional realizada entre altos directivos- que éstos empiecen a tener mayor aprecio, en cuanto a su contribución a la empresa, por las máquinas que por las personas (Die Welt, “Top-Manager schätzen Menschen geringer als Maschinen” / Los altos directivos valoran a las personas menos que a las máquinas).

 

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One thought on “¿Repensar lo humano?

  1. danieljimenezmontero 23 enero, 2017 / 6:44 pm

    El contenido de este artículo es una rica actualización de los temores que invaden a aquellos que todavía no se han ocupado por tener una noción clara de ser humano, o en su defecto, no han querido aceptarla en caso de que la hayan escuchado. Cualquier descubrimiento o desarrollo científico tiene su origen en el hombre. Esta es la razón fundamental por la cual debemos ocuparnos de una recta formación de nuestras conciencias para estar en capacidad de gobernar la naturaleza que se nos ha dado en depósito. De otro modo, hasta el más mínimo detalle de la realidad podría hacernos dudar de nosotros mismos. Para muestra un botón: reflexionemos la realidad actual en torno al ‘dominio’ que las mascotas están haciendo de sus dueños hoy día.

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