La productividad de las vacaciones

Ahora que se acerca el verano, millones de personas planifican sus vacaciones, y cada vez es más común que encuentren dificultades para compatibilizarlas con sus intensas obligaciones laborales. De hecho, en las últimas décadas cada vez es mayor el número de trabajadores que no aprovechan todo el tiempo de descanso que les corresponde.
Shawn Achor, autor de The Happiness Advantage, escribe en un artículo reciente de la Harvard Business Review que cuatro de cada diez trabajadores estadounidenses no pueden disfrutar del descanso vacacional porque tienen demasiado trabajo pendiente. Además, según Achor, se ha extendido la idea de que cogerse todas las vacaciones envía un mensaje negativo a la dirección de las empresas, y puede afectar a las promociones y al reconocimiento profesional (Are the People Who Take Vacations the Ones Who Get Promoted?). Sin embargo, señala, podría suceder lo contrario.
Según estudios recientes, como el llevado a cabo en el Proyecto Time Off, las personas que habitualmente sacrifican menos vacaciones, y las aprovechan mejor –las planifican bien, las utilizan para descansar y disfrutar, sin convertirlas en motivo de stress adicional- tienen una mayor probabilidad de ser promovidos en la empresa. Aunque los datos no son muy concluyentes –la gente que lo hace así tiene un 6,5% más de probabilidad de lograr una promoción, frente a aquellos que sacrifican 11 o más días de descanso-, sí que sirven al menos para desterrar la idea contraria: que menos vacaciones causan un impacto más positivo en las decisiones de la dirección a la hora de ascender a los empleados.
Por supuesto, la mejora en la productividad que justificaría ese mayor éxito de las “mentes más descansadas” no sólo tiene efectos en la empresa. Philip Kosloski, en “3 Ways America’s Work Ethic is Destroying Families”, incide sobre el impacto del mismo fenómeno en la vida familiar. Las casi 50 horas semanales de jornada media del trabajador estadounidense, y la práctica “desaparición de las vacaciones familiares” –que con las nuevas tecnologías se convierten en jornadas de trabajo a tiempo parcial: uso de ordenador, móviles, etc. para gestiones varias- son dos de los de las causas de la erosión y la descomposición de muchas familias.

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