LECTURAS INSPIRADORAS IEH: LA TRANSFORMACIÓN DE LA MENTE MODERNA de Jonathan Haidt y Greg Lukianoff

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“La transformación de la mente moderna” es una obra de publicación reciente que analiza la crisis actual en las instituciones universitarias americanas, que tiene como consecuencias el aumento de la violencia y la degradación del nivel formativo en los campus. Los autores realizan una labor de análisis de ideas, cuestiones culturales y psicología social que tienen como fin determinar por qué ha ocurrido, en qué sucesos se ha concretado y especulan sobre la expansión de ciertas tendencias relacionadas con la crisis.

Autores, editorial, traducción: Los dos autores son figuras reconocidas en el ámbito de la libertad de expresión y de la educación. Jonathan Haidt (Nueva York, 1963) es psicólogo y profesor de liderazgo ético en la Universidad de Nueva York. Dedica su investigación a la moral desde el punto de vista de la psicología social. Algunos de sus libros son «La hipótesis de la felicidad» (Gedisa, 2006) y «La mente de los justos» (Deusto, 2019). Greg Lukianoff (Nueva York, 1974) es abogado y preside la fundación FIRE (Foundation for Individual Rights in Education), dedicada a perseguir casos de violación de derechos constitucionales en el ámbito de la educación. Colabora regularmente con The New York Times y The Wall Street Journal, entre otros.

El libro está escrito originalmente en inglés, pero la editorial Deusto lo ha traducido y publicado en español. La labor de traducción ha corrido a cargo de Verónica Puertollano, que ha realizado
otras traducciones para la editorial Deusto. Como detalle, el título del libro en inglés es The Coddling of American Mind, que quiere decir, de forma literal, «El adulamiento de la mente americana».

Para elaborar el análisis, el libro se divide en cuatro partes muy diferenciadas, con el añadido de una introducción (dos, en el caso de la edición española), y dos apéndices. El método consiste en una base teórica de psicología social aplicada a un recorrido histórico de sucesos, todo esto concretado en seis hilos explicativos y el análisis en profundidad de algunas protestas relevantes.

Este libro es un acercamiento detallado a la realidad de la educación superior en el entorno americano. El estilo, los argumentos y las ideas expuestos son completamente comprensibles para un lector ajeno a la materia. Las ideas se van engarzando con ejemplos reales, referencias a otros libros y experiencias de la vida humana, de forma que las conclusiones son naturales y convincentes. Un análisis detallado revelará cómo algunos detalles se pierden en la traducción, pero son matices que no impiden disfrutar de la riqueza del libro. Es notable y esencial para el libro la familiaridad de los dos autores con sus campos de especialidad. En definitiva, “La transformación de la mente moderna» es una lectura enriquecedora y hace un importante aporte a los debates actuales en torno a la educación.

Jaime García [HUM’23] es estudiante de Humanidades y Filosofía en la Universidad de Navarra y alumno colaborador en el Instituto de Empresa y Humanismo. Como complemento a sus tareas académicas, promociona actividades extraacadémicas como director de la Comisión de Cultura en el Colegio Mayor Belagua, Fase 1. También en la Universidad Navarra, imparte formación en lectura y escritura a otros alumnos como tutor del Centro de Escritura.

Alumni IEH María Eugenia Clouet: «Un punto de encuentro entre el conocimiento, la rigurosidad académica y la realidad»

María Eugenia Clouet [MGCO ‘20]
  • ¿Qué fue lo que te trajo a la Universidad de Navarra?

Llegué a la Universidad de Navarra con la intención de encontrar herramientas que me permitieran comprender en profundidad los desafíos que nos plantea la realidad actual y descubrir argumentos que me ayudaran a fundamentar mejor mis ideas y acciones en la vida profesional.

Con el máster entendí que las humanidades son, posiblemente, una de las mejores formas para entender la complejidad de los retos que tenemos por delante como sociedad. Lo que nunca imaginé es que lo que empezó como un año de reflexión continuaría con un PhD. Aún me encuentro en dicho proceso, aprendiendo y disfrutándolo mucho. 

  • ¿A qué te dedicas actualmente? ¿Qué aporta a tu labor diaria todo lo que aprendiste en el MGCO? ¿Y en el doctorado?

Actualmente trabajo como autónoma, asesorando y acompañando organizaciones de distinto tipo (Instituciones de Gobierno, ONG, Organismos Internacionales y empresas) en el diseño e implantación de su estrategia de sostenibilidad e innovación social.

Mi perfil es versátil y generalista. En este sentido, considero que los aprendizajes del máster y el doctorado me han permitido nutrir y enriquecer las iniciativas que llevo adelante en las organizaciones con metodologías más rigurosas y con argumentos más sólidos para influenciar positivamente. También, me han ayudado a comprender dónde con mi perfil puedo ser más útil. Ser más asertiva, contar historias que logren movilizar a muchos más, hacer foco y profundizar aún más en los procesos de transformación que acompaño actualmente.  

Soy una convencida de que todo cambio empieza por uno mismo, así que digamos que este proceso de aprendizaje me ha servido también para conocerme más a mí misma. 

  • ¿Qué supuso para ti el MGCO desde el punto de vista intelectual?

Me considero una mujer más de la acción que de la teoría. Mi experiencia vital y profesional me enseñó que necesitamos diseñar y adaptar las soluciones desde la realidad, desde la particularidad de las personas a las que se dirigen. En este sentido, tanto el máster como el doctorado se me presentan como un gran desafío intelectual.

Digo esto porque en primer lugar el MGCO supuso salir de la propia zona de confort, dar lugar al, no sé, espacio de reflexión y al discernimiento personal. En efecto, agradezco profundamente la oportunidad de estudiar en la Universidad de Navarra y al máster porque me permitió adquirir un conocimiento profundo sobre la interacción que existe entre la cultura, las organizaciones y su gobierno. 

En segundo lugar, el máster supuso adentrarme en un diálogo mucho más teórico que práctico a través de las distintas asignaturas y disciplinas como la teoría de la empresa, historia, antropología del capitalismo, filosofía política, el derecho, metodología de la investigación, etc.

El recorrido para mí fue como un viaje hacia el origen, que, de alguna manera, me permitió entender dónde y cómo empezó todo. Así como también reconocer que esa frase que repetían constantemente durante las clases de que “somos enanos en hombros de gigantes” es cierta. Tanto el máster como el doctorado me posibilitaron obtener una nueva perspectiva, enriquecer mi mirada y experiencia con la visión académica, así como también ganar conocimientos prácticos para poder aplicarlos a la realidad profesional. 

Finalmente, creo que los desafíos intelectuales siempre enriquecen. En mi caso, el abordar un proyecto de investigación siguiendo metodologías rigurosas y ejercitar la escritura en el género académico ha supuesto en mí aprender un nuevo lenguaje. 

  • ¿Qué es para ti el IEH? ¿Cuáles son los retos sociales, culturales y económicos que tenemos por delante?

El Instituto de Empresa y Humanismo para mí es un espacio de encuentro cuya misión es la de promover un diálogo entre la universidad, las empresas, la política y la sociedad civil para, desde una perspectiva humanista, generar ideas y acciones concretas que contribuyan solucionar los problemas que plantea la complejidad del mundo actual. 

Entiendo que actualmente el IEH se encuentra en una etapa de renovación. Entre los desafíos que vislumbro me centraría en los siguientes tres:

  1. Acercar el mundo académico a la realidad. Esto es, llegar a más personas e instituciones. Para ello es fundamental entrar en diálogo con distintos actores (gobiernos, empresas, organizaciones de la sociedad civil, etc.) para tejer redes y trabajar en colaboración. Esto se puede realizar a través de distintas acciones concretas tales como foros, congresos, talleres, etc. 
  1. Generar y difundir conocimiento. En el instituto hay ideas y un capital humano e intelectual de grandísimo valor. Para ello es necesario que el IEH cuente con un discurso que se retroalimente de la rigurosidad académica en diálogo con los distintos agentes. Ya que solo así, este discurso podrá ser apropiado por los distintos actores empresariales, políticos, gubernamentales. 

Asimismo, en el IEH hay conocimiento teórico muy valioso que debemos ser capaces de descodificar y acercar para influir en la sociedad. En este sentido, veo el potencial que tiene la investigación aplicada, investigación en acción que pueda realizarse por ejemplo en las empresas.  

  1. Formación a jóvenes y directivos. La formación es lo que permite expandir la mente y el corazón. Aquí veo un potencial enorme por el know how que hay en el instituto en materia de autoconocimiento, desarrollo de habilidades y virtudes directivas. 
  • ¿Cuál es tu sueño? ¿Cómo podría ayudarte la comunidad del IEH a lograrlo?

Tengo muchos sueños, pero si tuviera que elegir uno diría que es aportar mi granito de arena en pos de dejar a las próximas generaciones un mundo mejor. 

Lo que sucede a mi alrededor me interpela desde muy joven. El sufrimiento de las personas, las crisis recurrentes, la desigualdad, la falta de empatía, el debate superfluo, son aspectos de la realidad que me invitan a la acción, a asumir riesgos, a aprender, a equivocarme y a crecer. Porque creo que todos estamos llamados a vivir una vida llena de sentido, un sentido que necesita ser buscado y encontrado. 

Me declaro una enamorada del mundo, sus desafíos y las personas. Estoy convencida de que estamos atravesando un momento histórico. Hoy más que nunca siento que necesitamos tomar conciencia de la gran riqueza de la vida humana y buscar caminos para que todas las personas puedan vivir plenamente. 

En este sentido, creo que la realidad actual y sus desafíos nos exigen estar preparados para lo que se viene, por eso, en mi opinión, necesitamos reflexionar sobre cómo hacer que las organizaciones, sean del tipo que sean, sean más humanas, más inclusivas, en definitiva, más sostenibles. Para ello es preciso dinamizar procesos de transformación cultural, empezando por las personas, por entender cómo estamos, cómo queremos estar, qué cambios necesitamos impulsar en nuestro interior y a nivel colectivo para, en primer lugar, tomar conciencia y, en segundo lugar, escalar el impacto y valor creado. 

Pienso que en esto el IEH podría contribuir siendo un punto de encuentro entre el conocimiento, la rigurosidad académica y la realidad. También, podría dinamizar una red de personas comprometidas en la que se puedan promover distintas colaboraciones y potenciar el impacto creado. 

Mª Eugenia Clouet  [MGCO ‘20] es licenciada en administración con mención cum laude (UBA), Magister en Programación Neurolingüística, diplomada en Dirección de Proyectos (ITBA) y Liderazgo político (CIAS). Ha trabajado en la Administración Pública en Argentina, en el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, donde ocupó distintos cargos. Anteriormente ha trabajado en el sector privado: desempeñó como Directora de Desarrollo y Comunicación en Fundación Impulsar, lideró varios proyectos de emprendimiento, así como también ha brindado asesoría en estrategia a diversos sectores: público, privado, internacional y ONG. Actualmente se encuentra trabajando en su tesis doctoral sobre la cultura organizacional para la innovación social y acompañando a distintas organizaciones de sectores variados en el diseño, implantación y medición de su estrategia de sostenibilidad e innovación social.

Serie Generaciones Sociológicas en la Empresa (IV). Las generaciones ante la nueva complejidad: una mirada humanista.

A lo largo de los últimos años la sociedad ha venido experimentando una serie de sucesos de gran trascendencia histórica que están llevando al límite a la humanidad. Todos los estamentos de la sociedad están viendo cómo las respuestas estándar para los problemas de ayer no sirven para los de hoy. Altibajos constantes, diversidad de opiniones, la celeridad con que ocurren las circunstancias, el impacto global de las mismas… hacen que la respuesta dada a los problemas se convierta en una incógnita con consecuencias impredecibles que, en muchos casos, agrava el problema y en otros muchos no lo soluciona. Son épocas turbulentas donde lo nuevo quiere romper con las viejas costumbres que han demostrado ya no tener validez[1]. Estamos ante un “momento social”[2] donde la sociedad se juega su futuro:

Vivimos una encrucijada crucial y decisiva, con un punto de rotura o cambio profundo en el que nos jugamos el todo por el todo, descripción etimológica de la palabra crisis, y razón de su uso médico: pues es esa crisis y su superación la que separa al paciente de la muerte”[3]

La consecución de estos hechos históricos, que en esencia no son “nuevos” en la historia de la humanidad, derivará irremediablemente en una revolución en todos los ámbitos que sentará las bases de las próximas generaciones. Su éxito dependerá del equilibrio entre lo nuevo y lo viejo, de la sabia gestión y reajuste de los recursos del pasado junto con las innovaciones que surjan. Ante semejante desafío, es momento de mirar una vez más hacia el interior del hombre. Adoptar una actitud reflexiva que permita sin estridencias centrarse en lo verdaderamente importante, dejando de lado aquellos impulsos más básicos que puedan desviar nuestra atención. Enfocar el cambio con la seguridad de saber que el hombre, en toda su complejidad, saldrá beneficiado y con él la sociedad al completo.

Alejandro Llano[4] propone para ello un “cultivo serio y sistemático del arte, la ciencia y el diálogo social”, ya que “la experiencia histórica…demuestra…que las innovaciones de fondo (no las modas, ni los tópicos, ni los estilos) surgen de grupos…capaces de estudiar en equipo los problemas teóricos y prácticos, de discutir implacablemente sobre ellos, y de intentar llevarlos a la práctica con esa virtud tan olvidada como imprescindible que es la valentía, el coraje social”. Dos líneas de acción claves y de aplicación directa en el ámbito empresarial. Por una parte, propone el crecimiento formativo cómo eje fundamental para lograr el desarrollo personal necesario que permita entender la inmensidad del problema y, por otra parte, la necesidad de afrontarlo en equipo, ya que es en el diálogo permanente y la colaboración de donde surgen las grandes ideas que permanecen más allá de los hábitos o métodos imperantes en una época.

El éxito de las organizaciones hoy estaría supeditado así al desarrollo y perfeccionamiento de las habilidades propiamente humanas de los miembros que la componen (Llano and Llano, 1999). Dirigir los esfuerzos sobre aquellas actividades que fomenten la reflexión y el examen constante de nuestras acciones. Un contexto donde todas las sensibilidades vitales de las diferentes generaciones tengan cabida con actitud abierta, pero con sentido critico. Fomentar la curiosidad de preguntarse el porqué de las cosas, de no permitir que aquello que se da por sabido no pueda ser cuestionado y de ser capaces de imaginar el futuro como un estado donde el hombre se presenta expiado de sus errores pasados.

La directividad del trabajo convertida en “la expresión de la autonomía personal”[5] posibilita a la persona imprimir su propio sello y facilita la expresión de todo su talento. La nueva complejidad exige una respuesta con una perspectiva de fondo que permita que todas las generaciones dirijan y operen a su nivel. Conseguir la inhesión entre los miembros de las diferentes generaciones desde una posición de liderazgo donde “la motivación, la jefatura y mando…busque un fin más alto: potenciar la voluntad del otro al unirla con otras voluntades”[6].

Francisco Vilaplana [EMBA IESE´17] es doctorando del Instituto de Empresa y Humanismo de la Universidad de Navarra. Centra su investigación en el impacto que tendrá la Generación Z en la gestión de personas y la cultura de las organizaciones. Ha publicado diversos artículos y notas técnicas en el ámbito de la gestión de personas y el liderazgo humanista. Fue tutor académico del programa on-line “Gestión del talento, estrategias y herramientas digitales” del IESE Business School y actualmente es Regional Sustainability Director en Workiva, desde donde acompaña a organizaciones a simplificar y potenciar su proceso de reporting en materia de sostenibilidad. Ingeniero Aeroespacial magna cum laude por la Universidad de San Luis de Missouri (EEUU), cuenta también con un máster en finanzas cuantitativas por la Escuela de Finanzas Aplicadas de AFI (Analistas Financieros Internacionales). 

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Referencias:

  • Llano, A. and Llano, C. (1999) ‘Paradojas de la ética empresarial’, Revista empresa y humanismo, 1(1), pp. 69–89.
  • Llano Cifuentes, C. (2014) La amistad en la empresa. FCE – Fondo de Cultura Económica.
  • Stein, G. (2020) Un ‘grano de locura’ sin el cual es imposible vivir…, eldiario.es.
  • Strauss, W. and Howe, N. (1991) Generations, The History of America´s Future, 1684 to 2069. New York: William Morrow.

[1] Paradojas del destino, al escribir estas palabras escuchaba el Estudio no. 2 Op. 25 de Chopin que vendría bien a definir la angustia interior de la sociedad hoy ante la falta de respuestas. Como enjambres de abejas sin panal.

[2] “Momento Social” o “Social Moment” es un término acuñado por William Strauss y Neil Howe que describe una “era, que típicamente dura alrededor de una década, cuando la gente percibe que los eventos históricos están cambiando radicalmente su ambiente social” p. 71 (Strauss and Howe, 1991)              

[3]  (Stein, 2020)

[4]  (Llano, 2012)

[5] p. 28 (Llano Cifuentes et al., 1990)

[6] p. 184 (Llano Cifuentes, 2014)

Serie Propósito en la Empresa (V): Benefit Corporation, una apertura del sentido de la empresa

Entre las distintas teorías sobre el propósito corporativo, el modelo de Benefit Corporation (Bcorps) es una manera de plantear la empresa según un propósito de beneficio a los demás. Este modelo está desarrollado en el B Lab mediante la Certificación B (Certified B Corporation) y ha sido desarrollado en la legislación de Estados Unidos de América como una figura legal de empresa. Su planteamiento práctico permite  que sea no solo una teoría para la reflexión, sino también una forma concreta de plasmar una empresa abierta al beneficio de los demás. Las Bcorps son una forma concreta de armar una empresa alrededor de un propósito que incluye a los stakeholders y orienta el quehacer de la empresa hacia el beneficio tanto de la sociedad como de los inversionistas. 

La creación de las Certified B Corporations fue obra de Jay Coen Gilbert, Bart Houlahan y Andre Kassoy. Los dos primeros fueron socios fundadores de la compañía AND 1 y el tercero es un inversionista de fondo privado en Wall Street. AND 1 fue una compañía que fabricaba zapatos deportivos. A pesar de no tener mayores particularidades tanto en su modelo de negocios como en su producto, AND 1 fue una empresa tremendamente exitosa en su inicio. Fundada en 1993,  pista de basket en su oficina, clases de yoga, beneficios para padres y sus acciones estaban repartidas en buena parte entre sus empleados. Por otro lado, se esforzaban en ofrecer un buen clima laboral, sueldos justos y en desarrollar profesionalmente a sus empleados; cosa poco habitual en el modus operandi de las empresas del momento. Además, donaban el 5% de sus ganancias anuales a fundaciones de educación de la comunidad donde se encontraban. Podríamos decir que AND 1 fue innovadora en el trato con las personas que formaban parte de la empresa y las comunidades con las que se relacionaban. AND 1 llegó a ser la empresa número dos de calzado para baloncesto en los Estados Unidos de América. Sus fundadores decidieron venderla luego de dificultades internas y la presión de Nike de eliminar a su competidor. 

A pesar de la mala experiencia, comenzaron a trabajar con emprendedores como consultores para desarrollar negocios con un valor añadido que impacte a la sociedad. Al verse inmersos en este panorama, decidieron fundar una organización que se dedique solamente a ayudar a los negocios que se utilicen como herramienta para solucionar los problemas sociales y ambientales. Es así como nace la organización sin fines de lucro B Lab, quien es la encargada de emitir la Certificación B. Es decir, quien acompaña y afirma a las empresas como una empresa que trabaja para el beneficio social y tiene un impacto positivo en el medio ambiente. 

Una B Corp es una empresa que tiene el Certificado B emitido por el B Lab. Para obtener  este certificado es necesario que la empresa presente un impacto social y ambiental verificado, que tenga la responsable por los stakeholders a causa de sus decisiones y que ofrezca  una transparencia pública. La intención del modelo de Bcorp es crear una empresa cuyo propósito de beneficio a la sociedad pueda ser el motor que guía a toda la organización, incluso desde su planteamiento estructural. Es decir la B Corp está organizada de tal modo que dispone de  los elementos necesarios para poder aspirar a  un fin distinto al de la maximización de la utilidad para el accionista. 

Las B Corp poseen una serie de contrapesos, tanto en la forma en que toman decisiones, como en la manera en que se califica su rendimiento anual. La empresa debe definir cuál es la manera en que va a ayudar al beneficio de la sociedad y del resto de sus stakeholders y tener claro los indicadores para poder medir su impacto. Por otra parte, las B Corps tienen entre sus puestos al benefit director quien es el encargado de velar porque el propósito de mejora de la sociedad realmente sea ejecutado. Además, deben estar auditadas por una empresa distinta y sin ninguna relación con ellas. 

Las B Corps ofrecen un marco práctico en el cual se puede desarrollar una actividad que tenga como objetivo el bien de la sociedad. Sin embargo, el bien, según este modelo, no está definido por  un conocimiento de una realidad objetiva, sino por  la opinión de los distintos stakeholders que tiene la empresa. Es decir que, a pesar de intentar plantear un marco objetivo de aporte al bien común de la sociedad, tiene una componente de relativización del bien. No se debe olvidar que la inclusión de la opinión de los stakeholders en los factores de decisión no es necesariamente el  mejor punto de vista puesto  que podría perjudicar a la empresa.  A pesar de estas complicaciones, el modelo del B Lab es un esqueleto práctico para una empresa que podría estar orientada al bien común. 

El planteamiento práctico de las B Corps nos permite ver una forma determinada de orientar el quehacer empresarial por un propósito distinto al de maximizar la utilidad. El interés por los stakeholders en particular y por la sociedad en general permiten a la empresa comportarse de una manera que sirva al desarrollo de la sociedad. En momentos como los actuales en los que la violencia y la incertidumbre mundial complican las condiciones de mercado, las empresas tienen que cuestionarse cómo responder de la mejor manera para tener un impacto positivo en la sociedad. Es necesario recordar que las empresas son las que distribuyen los recursos en la economía de mercado. Y es en ese momento cuando los modelos planteados como el del B Lab son probados en su límite. De modo que el modelo de B Lab puede ser un planteamiento de empresa basada en propósito que ayude a la sociedad a desarrollarse. 

El modelo de B Corp es un modelo práctico fundamentado  en qué es la empresa y cuál es su sentido. El B Lab se encarga de configurar un modo en el cual el sentido de la empresa se puede plasmar en una forma concreta. Además, permite un análisis cuantitativo del beneficio que la empresa aporta a  la sociedad. Sin embargo, no se debe olvidar que el beneficio más importante es el desarrollo de las personas que la componen y de las que se relacionan con la empresa. La persona es siempre el centro de una organización. Con lo cual, es necesario tener un claro concepto de persona para obtener  un beneficio certero.  Hugo Cañarte La Mota [MGCO ‘22] es estudiante del Máster de Gobierno y Cultura de las Organizaciones en el Instituto Empresa y Humanismo. Es ingeniero electrónico por la Universidad San Francisco de Quito, Ecuador. Desde el 2018 lleva trabajando para TECELE Comercial, empresa de la industria eléctrica que opera a escala nacional. Además, ha colaborado con la Universidad San Francisco de Quito como asistente de Cátedra.

El elogio del pensamiento crítico 

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“Tenemos una forma de no recurrir al liberticidio: desarrollando la autonomía intelectual de cada uno, es decir, una forma de desconfianza hacia nuestras propias intuiciones. Hay que aprender a leer, a contar, a escribir. Es muy importante. Pero también hay que aprender a razonar. Razonar bien no es lo natural. Estamos bien dotados desde una edad temprana de capacidades racionales, sin embargo, en determinadas circunstancias nuestro cerebro puede engañarnos. (…). Si hemos practicado suficiente, sospecharemos de nosotros mismos y de nuestras propias intuiciones”.

Extracto de la entrevista a Gérald Bronner, sociólogo francés, en el periódico El Mundo, el domingo 8 de mayo de 2022.

En el entorno del siglo XXI que nos ha tocado vivir: severas crisis globales, discursos políticos e ideológicos polarizantes, fake news, internet y las redes sociales, acceso inmediato a la información, auge del populismo y de los nacionalismos, incertidumbre económica y laboral, carencias de liderazgos éticos… es más necesaria que nunca la madurez de pensamiento crítico. El asentamiento de la libertad individual se constituye como uno de los grandes logros del homo sapiens. El reconocimiento de los derechos humanos se asocia a la dignidad de las personas, sea cual sea su creencia, sus valores, su condición y su origen. Y el único camino para que sean efectivos es la moderación, la duda y el cuestionamiento racional pertenezca a la tribu que pertenezca

La libertad no debe ser ejercida a favor exclusivamente de las mayorías, sino que debe ir precisamente a contracorriente del pensamiento preponderante. Al menos debe cuestionarlo y probarlo. 

Jonathan Haidt, en su libro La mente de los justos trata de explicar a la opinión público cómo se forman los juicios morales. Es decir, por qué nos parece que algo está bien o está mal. Y la respuesta que nos da es sencilla, para Haidt “las intuiciones vienen primero y el razonamiento estratégico después”.      

Cada vez más y más psicólogos, sociólogos y filósofos demandan que se incluyan en las aulas el espíritu racional y el sentido crítico de las opiniones generadas en los entornos políticos que todo lo inundan, en las defensas de los ejércitos de anónimos de las redes sociales y en la generación deliberada y malintencionada de informaciones para desestabilizar un sistema. 

Nuestra democracia, que tantos años, sangre y pensamiento costó establecer  está en riesgo y nuestros valores cuestionados. Como escribía Victoria Camps en su fantástico libro El elogio de la duda: “El pensamiento es dicotómico: nos movemos entre el bien y el mal, lo legal o lo ilegal, lo bello y lo feo, lo propio y lo ajeno. Las dicotomías sin matices son abstracción, formas burdas de clasificar la realidad, inútiles y simplificadoras para examinar lo complejo”.      

Porque, ¿quiénes son los enemigos de la democracia?: los fanáticos, porque jamás dudan. Es mucho más fácil situarse en el sí o en el no, porque no hace falta usar la razón. Ante los hechos, uso mis prejuicios para argumentar racionalmente, para llegar a la conclusión previa a la que que mis arraigos, mis desafectos y mis sentimientos me hacen llegar. Los matices del pensamiento suponen esfuerzo. Y no tenemos tiempo para ello. La historia de la filosofía está plena de dudas y solo desde la asunción de nuestra propia fragilidad, de nuestros propios errores se pueden contrastar opiniones escuchando al otro. Releguemos el insulto, demos voz a la palabra, a la transigencia y a la moderación. Vivan los matices, la mixtura y la convivencia.  

Íñigo Alli [BIO´96, PDG IESE´17] es patrono de la Fundación Bequal, que otorga el sello de buenas prácticas empresariales por la Discapacidad y Agenda 2030, miembro de Spain NAB que promueve las inversiones de impacto social y medioambiental en Global Impact, miembro de Acumen Academy, profesor invitado de Asuntos Públicos en la Facultad de Derecho, fue consejero de Derechos Sociales del Gobierno de Navarra, fue diputado en el Congreso de los Diputados logrando el derecho a voto de todas las personas con discapacidad en España y miembro del Comité de Derechos Humanos 

Vivimos ante un paradigma de cambio constante o un cambio de paradigma:

Blockchain y su promesa transformadora

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Entrados en 2022 vivimos tiempos de cambios acelerados. En medio de una era en la que la información fluye globalmente en cuestión de minutos nos da la sensación de que no hay día en que no haya alguna noticia de avances científicos, de nuevos desarrollos tecnológicos o de algún conflicto geopolítico en alguna parte del mundo. Son muchas las noticias que nos impactan a cada uno de nosotros que nos traducen que estamos viviendo momentos de mucho cambio en diversos frentes. Cambios que afectan a la forma en que percibimos el mundo y a cómo podemos enfocarnos en vivir nuestras vidas.

Salimos de una crisis financiera que hace unos años puso en entredicho la eficiencia del sistema monetario. Sistema que mueve el dinero, pagos y finanzas globales en cuyo eje vertical está la red bancaria que se autorregula por iniciativa privada con supervisión de instituciones públicas y supranacionales. Sistema en el que el 31% de la población adulta está excluida (Global Findex, 2017). El shock sistémico global que originó la crisis ha resucitado ya más de una década de innovación sin precedentes en la industria bancaria. Ha motivado a que el paraguas de servicios que tradicionalmente proveían solo los bancos se descomponga en partes que otros jugadores ofrecen con mayor ventaja competitiva. Sobre todo apalancados con el uso de finanzas y tecnología (Fintechs) que posibilitan nuevos modelos de negocio y aumentan la inclusión financiera.

En paralelo, el mundo lleva más de medio siglo avanzando en la capacidad computacional que permite un análisis más eficiente de información cada vez a menor coste (1965: “Moore’s Law” | Computer History Museum), desarrollando bancos de datos e información que se genera gracias a redes de ordenadores conectados por internet y avanzando en las técnicas que permiten el análisis cada vez más refinado de esa información. 

Todo esto con una letra pequeña. Y es que el acceso a la gestión y control de estos recursos tecnológicos ha desembocado en la monopolización por parte de un segmento empresarial reducido que controla, aísla y monetiza el uso de muchos de esos datos que como sociedad generamos. En muchos casos datos que pueden llegar a ser muy íntimos de cada persona. Un ejemplo claro de ello es cómo empresas como Facebook no cedieron al incentivo monetario que ofrecieron campañas políticas como el Brexit o el ascenso al poder de Donald Trump en Estados Unidos. Estas campañas, haciendo uso de técnicas analíticas que ofrecieron empresas intermediarias como Cambridge Analítica, permitieron sesgar la opinión electoral de muchos votantes haciendo uso de datos de Facebook. Con las consecuencias para tantas personas que la gobernanza de estas naciones iba a influir en la vida de millones de sus ciudadanos.

Unido a los factores económicos, financieros y tecnológicos actualmente estamos viviendo un episodio de control de poder muy localizado que nunca imaginamos que en el siglo XXI el mundo pudiera estar viviendo. Vemos cómo países con población numerosa como China o Rusia, actualmente primer y noveno país respectivamente más poblados del mundo, someten a sus ciudadanos a regímenes autocráticos en los que las decisiones sobre millones de personas las toman una o un grupo muy reducido de personas. Decisiones que colectivos numerosos de sus ciudadanos rechazan públicamente, arriesgando ser perseguidos y castigados. A lo que, a pesar de ello, sus líderes sostienen ciegamente. Entre algunos ejemplos muy recientes tenemos la persecución a la población uigur en China, que muchos países han declarado como genocidio, o la guerra que Rusia ha iniciado en Ucrania cuyo conflicto está escalando con alcance ya transfronterizo.

Ahora bien, haciendo una revisión crítica de los cambios acelerados que el mundo está viviendo podemos encontrar un factor común en todos ellos. Todos, en los sistemas sociales que representan, convergen a una localización muy concentrada de puntos de error, corrupción o abuso de poder. Muchos motivados no por el bien común que ordena la sociedad sino por un fin egoísta e individualista. Sobre los que convive una fracción muy elevada de la población mundial. Y en los que un mal uso sostenido en el tiempo por parte de los líderes que representan estos sistemas pueden romper el orden social, agravar las desigualdades o incluso vulnerar valores tan nucleares del ser humano como la libertad, la dignidad o el respeto a los demás. Sean o no diferentes a nosotros. Abusos que a su vez erosionan la confianza que los ciudadanos depositan en estos sistemas e instituciones.

Haciendo revisión histórica, vemos que la civilización va construyendo sobre los avances científicos, el conocimiento y el contexto de aquellos que nos han precedido. Algo que ya en el siglo XII el filósofo Bernard de Chartres dio nombre como: “Standing on the shoulders of giants” (Martin, 2022) y que más tarde en 1675 Isaac Newton difundiría como concepto detrás de sus descubrimientos. Cambios gigantes que contribuyen a un desarrollo intelectual que marcan las páginas de la historia de la humanidad. Todos estos descubrimientos, algo que tienen en común, es que persiguen cubrir una necesidad real que la sociedad del momento tiene. 

Ejemplos tenemos muchos, pero destacando alguno de ellos podemos citar la imprenta en el siglo XV, que permitió hacer difusión eficiente del conocimiento. La máquina de vapor, el motor de combustión, o la energía eléctrica en los siglos XVIII y XIX marcaron la revolución de la energía que abastecería tantos sistemas como los medios de transporte, trenes, coches o aviones, incluso los medios de comunicación: telégrafo, teléfono y radio que nos acercaron a la globalización que hoy vivimos y surgirían en los siglos XIX y XX. O ya más reciente en el siglo XX, la revolución de la computación, los ordenadores personales y el internet que posibilitaron hacer análisis y compartición de información sin precedentes. Algo que todo unido nos ha conducido a los cambios tan profundos que estamos experimentando como sociedad.

Es por ello que ante el momento actual, cabe preguntarnos en qué momento estamos. Se nos plantea la duda del contexto en el que las tecnologías implican un cambio constante o por el contrario vivimos el inicio a una situación de cambio de modelo económico y social global. El cambio de paradigma es un concepto que ya el físico y filósofo Thomas Kuhn acuñó en 1962 en su obra “La estructura de las revoluciones científicas” (Kuhn, 1962) y que no hay mejor momento que el actual para preguntarnos, ¿cómo es el contexto histórico estamos viviendo?

En relación a la falta de confianza que tantos cambios a lo largo del tiempo han ido produciendo en la sociedad, en 2008 un pseudónimo apodado como Satoshi Nakamoto distribuye por internet un paper titulado “Bitcoin: A Peer-to-Peer Electronic Cash System” (Nakamoto, 2008). Esta investigación con pretensión de llegar a ser un nuevo sistema de pago global con dinero distribuido electrónicamente de par a par prescindiendo de la intermediación financiera que caracteriza el sistema actual, marcó el nacimiento de una nueva línea científica: las cadenas de bloques (blockchains). Esta tecnología, en líneas generales, consta de un libro mayor de transacciones, encriptadas y agrupadas en bloques que se distribuye por igual en todos los nodos (ordenadores) que componen la red blockchain. Son redes con acceso abierto a ofrecer computación a cambio de un sistema de incentivo por ofrecer cómputo, denominado en la unidad de cuenta creada por la propia red. Lo que comúnmente conocemos como criptomonedas. 

La tecnología que inicialmente se originó como intento de ser dinero distribuido de forma descentralizada, ahondando en el diseño de la misma, ha permitido a esta línea de investigación descubrir que no solo es útil como dinero. Su uso puede ampliarse a ser un registro seguro e inmutable de transacciones de todo tipo de valor, sobre el cual pueden funcionar aplicaciones y casos de uso descentralizados. En estas aplicaciones el usuario final, sea un individuo o un colectivo, gracias a la criptografía recupera el derecho de explotación de sus datos y la privacidad, permitiendo acceso a terceros bajo consentimiento y reduciendo así los puntos de error y corrupción de los sistemas antes mencionados. Sea dinero, sistemas de gobierno corporativo, de naciones, registro de las transacciones que definen cadenas de suministro etc. Este entorno programado de aplicaciones es posible desde 2015, a raíz del nacimiento de la red Ethereum. Desde entonces la innovación de aplicaciones, nuevos modelos de negocio y de funcionamiento de sistemas ha crecido exponencialmente. Desarrollando a su vez otros protocolos que compiten con Ethereum por la mejora de parámetros técnicos que hacen funcionar estas infraestructuras. 

Esta tecnología y el campo de investigación que ha nacido en torno a ella permitirá el diseño de sistemas sociales, de infinitos tipos, que requieran de una elevada confianza entre los agentes que componen dichos sistemas para garantizar su sostenibilidad a futuro. Sostenibilidad que se mantiene por protocolos de consenso entre quienes interactúan en estas redes que distribuyen el riesgo y puntos de error entre muchas partes. Cuanto más descentralizadas sean las redes y las aplicaciones que funcionan encima, menor probabilidad de que unos pocos las controlen a su discreción. 

Por concluir la reflexión, haciendo revisión de los cambios profundos que vivimos en torno al funcionamiento de la sociedad y viendo que todos tienen muchos puntos en común, me surge la pregunta que os lanzo de si estamos simplemente en un momento de cambios, de avances como históricamente la civilización ha vivido o en un cambio de paradigma. ¿Será realmente esta tecnología blockchain tan prometedora como muchos afirman o quedará como una herramienta tecnológica más? Personalmente no tengo respuesta, pero sí opinión a que si esta tecnología realmente permite eficientar la forma en que diseñamos estructuras sociales y transformar la sociedad deberá suceder con diseños responsables, inteligencia colectiva y con el consenso de cuantas más partes bien informadas y formadas mejor. Actuando con fines altruistas y en busca del bien común. Orientados a mejorar la vida de tantas personas como alcance tengan los sistemas a quienes van dirigidos. Si el futuro como siempre depende de nosotros como personas que esa labor suceda de la forma más responsable y dirigida al servicio de los demás posible.

  1. 1965: “Moore’s Law” Predicts the Future of Integrated Circuits | The Silicon Engine | Computer History Museum. (2022). Computerhistory.org. https://www.computerhistory.org/siliconengine/moores-law-predicts-the-future-of-integrated-circuits/
  2. Kuhn, T. (1962). The Structure of Scientific Revolutions Second Edition, Enlarged VOLUMES I AND II • FOUNDATIONS OF THE UNITY OF SCIENCE VOLUME II • NUMBER 2. http://sjbae.pbworks.com/w/file/fetch/45464684/The%20Structure%20of%20Scientific%20Revolutions.pdf
  3. Global Findex. (2017). Worldbank.org. https://globalfindex.worldbank.org/
  4. Martin, G. (2022). “Standing on the shoulders of giants” – the meaning and origin of this phrase. Phrasefinder. https://www.phrases.org.uk/meanings/268025.html
  5. Nakamoto, S. (2008). Bitcoin: a Peer-to-Peer Electronic Cash System. In bitcoin.org. https://bitcoin.org/bitcoin.pdf

Lluis Aragonés Ferri[ECO’15|MEF’16]  tiene un perfil que combina la pasión por la investigación, los negocios y la estrategia con un especial interés por la interrelación entre tecnología, finanzas y economía real. Estudió Administración y Dirección de Empresas y posteriormente un Máster en Ciencias Económicas y Financieras en la Universidad de Navarra, cursando también un programa de excelencia en el IESE Business School.

Entre sus experiencias más recientes, Lluis trabajó en gestión en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Navarra, siendo unión entre la academia y el desarrollo empresarial en el mundo corporativo e institucional. Previamente, trabajó en Madrid, en la mayor gestora de estrategias de inversión algorítmica para fondos institucionales, siendo nexo entre la investigación y el desarrollo de negocio del fondo. En este fondo lideró la investigación de la aplicación de blockchain para la estrategia del fondo. Lluis también ha tenido experiencia en gestión de activos en Vontobel y como analista de gestión patrimonial en una oficina familiar de Nueva York.

Comenzó como estudiante de doctorado en The Blockchain and Distributed Ledger Technologies Group, donde realiza investigaciones sobre el diseño económico de mecanismos de estabilidad para sistemas de pago aplicando tecnología blockchain bajo la supervisión del profesor Claudio J. Tessone.

Descubre y participa en IEH IDEAS

El Blog IEH IDEAS es el blog oficial del Instituto Empresa y Humanismo de la Universidad de Navarra. Estamos persuadidos de que tienes algo interesante que aportar, por ello te invitamos a participar en IEH IDEAS tanto como espectador o como protagonista, tú decides.

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DESCUBRE

El Blog IEH IDEAS se compone de diferentes apartados dirigidos a diferentes públicos:

-Alumni IEH: Entrevistas con antiguos alumnos del Instituto Empresa y Humanismo que cuentan su experiencia personal en Empresa y Humanismo, qué le ha aportado su paso por Empresa y Humanismo o a qué se dedica en la actualidad y cómo aplica lo aprendido en el Instituto Empresa y Humanismo. Es una manera muy útil de seguir en contacto con antiguos alumnos y formar la comunidad Alumni IEH.

-Lecturas Inspiradoras IEH: Esta es una inciativa nacida en 2021 en la que alumnos universitarios leen y comparten sus reflexiones. Es un buen lugar donde buscar reseñas de libros y publicaciones sobre temas de interés en el área del management.

-Seminarios IEH: El Instituto Empresa y Humanismo organiza mensualmente seminarios impartidos por doctorandos del Instituto, profesores colaboradores, estudiantes universitarios o alumnos del Máster en Gobierno y Cultura de las Organizaciones. En este apartado se encuentran dichas sesiones resumidas por el propio autor o por algún colaborador.

-Series de Artículos: Se tratan de conjuntos de artículos planificados previamente por el autor o autores de los mismos que giran en torno a un tema común. Son de elevado interés para dar profundidad a las reflexiones del blog. En la actualidad contamos con estas dos series:

+Serie Generaciones Sociológicas en la Empresa: Elaborada por el doctorando Francisco Vilaplana [EMBA IESE´17] trata sobre la importancia de entender el concepto de generación, de la cual toda persona forma parte para así poder gestionar personas de manera más eficiente.

+Serie Propósito en la Empresa: Elaborada por el estudiante de máster Hugo Cañarte la Mota [MGCO´22] en la que se aborda el concepto de Propósito desde varios autores.

-Reflexiones: Se compone de escritos elaborados por diversos autores sobre temas de actualidad y que son de gran interés para pensar sobre la realidad desde un enfoque humanista.

PARTICIPA

0. Piensa un tema de interés.

1. Necesitamos un título atractivo.

2. Los párrafos no deben ser muy largos. Todos deben incluir una frase —o una parte de una frase— en negrita. No debe haber más de 10 palabras en negrita, porque eso ya les hace perder eficacia.

3. Conviene que algún párrafo —si es oportuno— tenga un enlace a webs externas.

4. Es importante mandar las ilustraciones que queremos que acompañen el artículo. Las imágenes que utilicemos tienen que ser libres de derechos.

5. Las fotos deben incluir un pie de foto que diga, además, la fuente de la foto. Eso es muy importante.

6. ¿Extensión? La que quieras. Pienso que entre 1000 y 2000 palabras estamos bien. Pero máxima flexibilidad.

7. Viene bien que el último párrafo (o últimos) concluyan un poco todo lo que se ha dicho y suponga un cierre un poco redondo del artículo.

8. Junto con tu artículo, me tendrías que mandar los TAGS, es decir, las etiquetas con las que crees que se identifica tu artículo —algo parecido a las key words, vaya— que sirven mucho para organizar los artículos dentro del propio blog.

9. Elabora una semblanza tuya, con link al linkedin, de no más de 3 líneas.

10. Este es un artículo modelo que puede servir de ejemplo de diseño y estilo.

Envía tu artículo al encargado del blog, Felipe Mosquera: fmosquera@alumni.unav.es

LECTURAS INSPIRADORAS IEH: DO GOOD AT WORK de Bea Boccalandro

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Boccalandro, B. (2021). Do Good at Work .How Simple Acts of Social Purpose Drive Success and Wellbeing. New York : Morgan James PUBLISHING.Do Good at Work es un manifiesto que invita al lector a reflexionar sobre el sentido de su trabajo de una manera profunda a la par que práctica. Podría considerarse literatura de Motivational Management & Leadership, pero también como Business Motivation & Self-Improvement. Su autora, Bea Boccalandro, acumula más de quince años de experiencia como profesora de Responsabilidad Social Corporativa en prestigiosas universidades como Georgetown University y Boston College. En el plano profesional lleva veinte años aconsejando a empresas de diversos sectores, entre ellas Bank of America, Disney, Eventbrite, FedEx, HP, IBM, Levi’s, PwC y Toyota. 

A lo largo del libro desarrolla su tesis principal: cómo los simples actos de nuestro quehacer cotidiano, dotados de un propósito social, impulsan el éxito y el bienestar. Se plantea en primer lugar por qué no encontramos sentido a nuestro trabajo; a continuación, define el sentido del trabajo refiriéndolo, a su vez, a la vida personal; seguidamente detalla la aplicación de este concepto en grupos y equipos para conectar con el sentido último del trabajo. Su interés radica en que no basa sus razonamientos únicamente en experiencias personales, sino que aporta una sólida evidencia científica: estudios y encuestas vigentes hoy en día, amplia bibliografía…                                                

Boccalandro demuestra que, cuando se trabaja con un propósito social, se trabaja de manera más eficaz, más alegre, más rentable, más saludable. En definitiva, se trabaja de forma más humana. Adam Grant, profesor en la Wharton School y reconocido académico en el ámbito de la psicología organizacional, ha calificado la obra como “Actionable and fun to read” y la ha incluido en su lista de lecturas recomendadas. En conclusión, Do Good at Work es una simbiosis poco corriente, que permite tanto a académicos como a empresarios y trabajadores acceder a un tema que, a todas luces, tiene mucho que aportar.

Felipe Mosquera Blanco [ECO ‘22 DER’22] es estudiante de sexto de Economía y Derecho en la Universidad de Navarra. Actualmente colabora con el blog del Instituto Empresa y Humanismo entre otras iniciativas. 

Serie Propósito en la Empresa (IV): “Social Business” según Yunus

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    El premio Nobel de la paz del 2006, Muhammad Yunus, crítica fuertemente el modelo de empresa tradicional y al sistema capitalista. En uno de sus escritos Yunus sostiene que cobrar por el trabajo es inmoral, puesto que el servicio a la sociedad (verdadero fin de la empresa) debe ser un acto de gratuidad. Sin embargo, Yunus sostiene que hay que ser prácticos y comportarnos acorde a las reglas de mercado. Ahora, si bien es cierto que Yunus considera al mercado como un indicador de la estrategia corporativa, también plantea que es posible una empresa que no tenga como fin último el enriquecimiento sino la solución a un problema social. En esta línea, Yunus desarrolla el marco conceptual de lo que bautizó como “Social Business” (negocios sociales) los cuales son empresas que tienen como propósito la solución de un problema concreto de alguno de sus stakeholders. 

Los negocios sociales planteados por Yunus son, según él, un elemento que completa el sistema de mercado capitalista. El modelo de empresa tradicional está configurado de tal manera que la empresa tiene como único propósito la maximización de la utilidad de los accionistas. El autor sostiene que los negocios sociales tienen como propósito la solución de un problema de la sociedad o del medio ambiente mediante las herramientas de una economía de mercado. En este sentido, se plantea una empresa motivada por una razón completamente distinta a la propuesta por el modelo tradicional. Además, se plantea que puede existir otro propósito de una empresa que no esté restringido ni enfocado en la utilidad

Los conceptos desarrollados por Yunus se forman a partir de su experiencia profesional con el emprendimiento del Grameen Bank. En una comunidad de Bangladesh, existía un círculo vicioso de pobreza extrema. En esa comunidad de agricultores, los prestamistas informales imponían una tasa de interés muy elevada y como parte de las condiciones de negocios establecían exclusividad en la compra de los frutos del cultivo. De este modo, los habitantes de la comunidad estaban atrapados en una estructura de deuda que los convertía en esclavos de los prestamistas informales. Dado que los agricultores eran de escasos recursos, no tenían los bienes suficientes para poder acceder a un crédito bancario normal. Yunus, al ver este problema, decidió prestar el dinero sin garantías a los agricultores para que puedan salir del círculo vicioso. A medida que iba desarrollando una estructura de negocios para poder ayudar a los habitantes de la zona, se dio cuenta que era replicable el modelo de negocios en varios lugares y decidió fundar el Grameen Bank. Este banco a pesar de comportarse como una empresa normal, en su estrategia y su estructura tiene aspectos que la hacen bastante peculiar. 

Los Social Businesses no tienen como propósito la maximización de la utilidad de los accionistas, sino la solución de un problema de social. En este sentido, la estrategia de la empresa está supeditada a la solución del problema. Es decir, la empresa social siempre tendrá como criterio primero su propósito al momento de tomar decisiones. Los negocios sociales son empresas que tienen que mantenerse con índices financieros estables para su desempeño como empresa pero este financiamiento no es el principal interés de su actuar sino la solución del problema del stakeholder que tienen en su propósito. Un ejemplo concreto es la reinversión de las utilidades en la expansión de la empresa y no su repartición entre los accionistas. Los negocios sociales no admiten que se cobren dividendos, sino que estos son utilizados para la mejora de las gestiones de la empresa y la expansión de su negocio. 

En cuanto a la interacción con los stakeholders, los negocios sociales tienen lineamientos bien definidos. Los empleados deben ser tratados con respeto y con dignidad y con un sueldo justo. Además, se debe tener las mejores condiciones laborales posibles para el correcto desempeño del trabajo de cada uno de los empleados. A los proveedores se les debe dar un trato justo e intentar que sean de la zona en la que trabaja la empresa para que haya un beneficio para la localidad en la que el negocio está integrado. Los negocios sociales plantean dos estructuras de accionistas. Una estructura plantea que al accionista se le devuelva la cantidad exacta de dinero que se invierte en el negocio social, es decir sin ningún interés. La otra estructura plantea que los accionistas sean los beneficiados por el propósito empresa, de modo que los dividendos les sirvan como parte de la solución a su problema. Un ejemplo de esta estructura es la del Grameen Bank en la que los prestamistas son también accionistas del banco. En ese sentido, se ven más incentivados a realizar sus operaciones correctamente con el banco. La comunidad debe ser beneficiada directamente por la operación de la empresa ya que este es su propósito. Además, los negocios sociales son empresas ambientalmente responsables. 

El concepto de Social Business abre la economía de mercado al concepto de gratuidad. El negocio social debe moverse solo para solucionar un problema concreto de una sociedad. En este sentido, inserta la gratuidad de una manera forzosa en el sistema de mercado. Esta crítica al mercado capital nos invita a reflexionar sobre la manera en la que hacemos negocio, puesto que una sociedad de mercado olvida que lo importante del intercambio no es el beneficio utilitario sino el progreso personal.

 A pesar de la declaración controversial de la ganancia como algo inmoral, Yunus toma una postura práctica y ve como necesario el dinero para un desempeño correcto del negocio. Ahora, esta postura radical, no es necesariamente correcta. Se debe recordar que el trabajo compromete a la dignidad humana de modo que se debe reconocer ese compromiso mediante un sueldo y un trato justo. Esto tiene un doble efecto en la empresa, puesto que compromete a los trabajadores de una mejor manera y los hace aumentar su rendimiento. Además, permite que el equipo de trabajo pueda identificarse con su trabajo. 

Yunus, con su propuesta de negocio social, invita a la reflexión sobre las bases del sistema de mercado en el cual estamos insertos. En el sector corporativo hace falta la reflexión del concepto de gratuidad. A pesar de no ser mencionado, es la base que mueve el quehacer de negocios. Ya que, la mayoría de acciones que se desempeñan en la empresa no son acciones de remuneración sino actos de gratuidad que permite diferenciar a la empresa. No todo negocio debe ser un negocio social pero todo negocio debe considerar lo social y como es su relación con ello. 

Hugo Cañarte La Mota [MGCO ‘22] es estudiante del Máster de Gobierno y Cultura de las Organizaciones en el Instituto Empresa y Humanismo. Es ingeniero electrónico por la Universidad San Francisco de Quito, Ecuador. Desde el 2018 lleva trabajando para TECELE Comercial, empresa de la industria eléctrica que opera a escala nacional. Además, ha colaborado con la Universidad San Francisco de Quito como asistente de Cátedra.

Un elefante en la política

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Uno de los consejos que recibí a los pocos días de firmar el acta de diputado de la Cámara Baja fue este: «Jamás se despidió a nadie de la política por no hacer nada». No significa, en absoluto, que todos los parlamentarios lo cumplan a rajatabla; sin embargo, es sintomático del ecosistema político español tan institucionalizado y partidista en pleno siglo XXI. Iñaki Gabilondo, gran relator de los 40 años de la democracia española, asegura que en algún momento de nuestra historia los políticos se olvidaron del poder transformador social de la gestión pública. Es evidente que el consejo que me dieron es el manual de resistencia de muchos perpetuados en la vida pública y en sus partidos.

Hay un elefante en la habitación de la política: no existen contrapesos al liderazgo. Ser librepensador e independiente en una fuerza política conlleva soledad. La soledad genera dolor. Y a este mundo no se viene a ser héroe. Fue Walter Lippmann, periodista y filósofo neoyorquino, quien apuntaba: «Donde todos los miembros de una organización piensan igual, nadie piensa en nada». Dicho de otro modo más agresivo, ¿quién se atreve a decir al rey que va desnudo en los órganos de decisión de los partidos? ¿Qué gobernanza corporativa persiste en las ejecutivas de las fuerzas políticas? Hoy está de moda la condición de paniaguado y si se es hooligan, más cotizado aún. Consejeros floreros de un líder a la espera de que se vayan sucediendo otros hasta el día de su jubilación. Fuera de la política parece existir un invierno perpetuo, porque aquello de la orientación al resultado es solo para los miembros de la sociedad civil, no vaya a ser que la meritocracia no me coloque donde quiero estar. Allí fuera, en el mundo competitivo, la adulación nunca fue un mérito. Como diría el ex consejero de Ferrovial, Fernando del Pino, a quien tuve el gusto de conocer hace pocos días, la política de muchos políticos, con honrosas excepciones, consiste en aparentar estar ocupados, sin que ello signifique estar haciendo algo útil.

Los partidos son conscientes de la situación sociológica de nuestro tiempo: los afectos y los arraigos ganaron la batalla a la lógica. Parece que se cumple lo que el filósofo David Hume hace 300 años nos anticipaba: «La razón es y solo debe ser esclava de las pasiones y nunca debe pretender otra función que la de servirlas y obedecerlas». A este fenómeno social donde se niegan los datos y los hechos simplemente por las emociones, Jonathan Haidt, uno de los pensadores más leídos en la actualidad, lo denomina la «moral desconcertada», o cómo el razonamiento solo lo usamos para argumentar las reacciones intuitivas, no para buscar la verdad. Y solo en este contexto se explica la explosión de discursos ideológicos polarizantes apelando a la diferencia e incluso al odio. Es lo que las sociedades solicitan, en vez de liderar siendo propositivos de una vida, un modelo y un tiempo mejor.

Mientras tanto, un mundo carente de liderazgos éticos avanza a pasos agigantados hacia la desigualdad económica y social. Según datos hechos públicos por Deloitte, existe un crecimiento de la renta per cápita mundial de 7.800 dólares a los 10.800 anuales en los últimos seis años y un decremento paulatino de la pobreza mundial (hace 25 años el 36% de la población mundial vivía con menos de 1,25 dólares al día, hoy alcanza el 14,25%). No obstante, en la actualidad el 51,2% de la riqueza anual generada está en manos del 1% de la población. Adicionalmente, la humanidad, nosotros, incumplimos los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio que nos impusimos en el marco de Naciones Unidas. Ese mismo año, China e India se negaban a firmar los 17 nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenible si se reflejaba en ellos las palabras Derechos Humanos. A veces la velocidad de nuestro tiempo nos nubla de un diagnóstico involucionista global.

Sin embargo, ¿son los reguladores y ejecutivos públicos, por tanto los políticos, culpables de todos los males de la humanidad? ¿Existen otros agentes corresponsables del caos al que fuimos abocados en la última década? Dejo al lector esa decisión. Me limitaré a dar algunas cifras de extraordinaria relevancia sobre el modelo de libre mercado como marco de relaciones económicas y sociales que han reglamentado nuestras generaciones.

En los años 70, en EEUU, al sueldo de los máximos directivos respecto a la nómina media de los trabajadores de sus organizaciones había que aplicarle un multiplicador de 20 veces. Hoy la retribución media de los directivos es 360 veces el sueldo de sus empleados en sus compañías. ¿Es justo que los CEO de las grandes empresas hayan multiplicado por 13 sus nóminas?

En España mientras los grandes bancos o la mayor operadora de telecomunicaciones cotiza en bolsa en valores similares a hace 22 años, ¿se han preguntado por cuánto han multiplicado sus retribuciones sus máximos directivos? En esencia, y sin perjuicio de una generalización, ¿con qué contribución real se han comprometido las empresas con el entorno social? ¿Y con el impacto sobre el medioambiente?

Podríamos concluir que los mismos problemas que se dan en el proceso de toma de decisiones de las ejecutivas de los partidos políticos se repiten en los consejos de administración de las corporaciones: evitar una distancia emocional en la decisión, presión al disidente o la autocensura por miedo. O sencillamente no ser independiente porque mi nivel de vida depende del sistema de incentivos de ese órgano. En síntesis: carencia de gobernanza corporativa.

En cualquier caso, en el futuro no existirán sociedades en bienestar mientras persistan psicopatías en los liderazgos, si la trampa y el camino más corto siguen disfrazándose de corrupción, si el Ebitda ocupa toda la conversación de los consejos de administración sin dedicar siquiera un instante a la responsabilidad y al compromiso social.

No habrá sociedades sostenibles si lo identitario y los egos ideológicos son la base de las decisiones, si la moderación es vista como síntoma de debilidad ni si el que más alza la voz es quien más miente.

No podrá haber negocios sin ética ni política sin principios.

Íñigo Alli [BIO´96, PDG IESE´17] es patrono de la Fundación Bequal, que otorga el sello de buenas prácticas empresariales por la Discapacidad y Agenda 2030, miembro de Spain NAB que promueve las inversiones de impacto social y medioambiental en Global Impact, miembro de Acumen Academy, profesor invitado de Asuntos Públicos en la Facultad de Derecho, fue consejero de Derechos Sociales del Gobierno de Navarra, fue diputado en el Congreso de los Diputados logrando el derecho a voto de todas las personas con discapacidad en España y miembro del Comité de Derechos Humanos para CERMI con Naciones Unidas. Es CEO de la Consultoría en Innovación Social S. Up!.